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Las Epístolas de la Guerra del Chaco Un acercamiento a la Obra - Palabras Más - Bolivia

Literatura
 Fecha:25/07/2015

Las Epístolas de la Guerra del Chaco
Un acercamiento a la Obra
Por Carlos Arce

El investigador Carlos Arce Moreno
-El investigador Carlos Arce Moreno
El investigador Carlos Arce Moreno

 

"Recibí feliz herida por la patria..."

(Teniente Coronel Luis Emilio Aguirre muerto en la toma de Boquerón)

 

Pasaron ochenta años del cese de hostilidades, el  extraordinario libro Epístolas de la Guerra del Chaco, editado por el diario Los Tiempos y la Oficialía Superior de Cultura de la Alcaldía Municipal de Cercado ofrece una inquietante compilación y análisis de 300 cartas, recopilaciones realizadas por los investigadores Carlos Arce Moreno, Mónica Briançon Messinger, Diego Martínez Estévez y Raúl Rivero Adriázola. Epístolas de la Guerra del Chaco reúne fotografías, poesía y símbolos de guerra, en tres partes. La primera, “Voces desde la línea de Fuego “contiene cartas de soldados bolivianos y familiares. En la segunda, “Simbología de Vida y Muerte”, se observan medallas, poesías y otros objetos de la memoria. Finalmente  se encuentran las “Cartas desde la soledad del poder” donde figuran las misivas de Daniel Salamanca, Franz Tamayo, Alcides Arguedas, Demetrio Canelas, Enrique Peñaranda y Hans Kundt, entre otros. Gracias al aporte del investigador Carlos Arce Palabras Más hace presente algunas partes sobresalientes de este  valioso material. El lector podrá atravesar a su manera un tiempo de palabras,  de voces oscurecidas por el horror de la guerra. Las cartas están ordenadas cronológicamente desde mediados de 1932 hasta junio de 1935.( AZ)

 

—1932—
 
DEL CAPITÁN RAFAEL PABÓN A SU ESPOSA, LA SEÑORA BETZABÉ ELÍO ALBORTA
Fortín Ingavi, 26 de mayo de 1932
Sra. Betzabé Elío Alborta
…Comienzan los días crudos del invierno, y el frío es más intenso que el altiplano, así por los extremos opuestos de temperatura, como las bruscas transiciones atmosféricas. Los mosquitos buscan los rincones más calientes y secos, las víboras se meten en lo más hondo de sus guaridas. Los hombres se acurrucan en torno de sus fogatas… El díaestá lúgubre, el viento frío y fuerte entona su triste melodía. Nubes plomizas cubren el horizonte; el “chilche” no cesa. Las aves, espantadas, se refugian en lo más espeso del monte y el viento mece sus cunas de follaje, y la tempestad sigue; el turbión inunda las cañadas y orillas de los arroyos causando estragos, son las 12 y apenas se escucha el clarín, todos se precipitan como ovejas para saborear el bendito “majao”: charque y “pacumutu”…
RAFAEL PABÓN
 
 
Rafael Pabón, uno de los máximos héroes de la guerra, ostentaba el grado de Capitán de Aviación. Murió en combate aéreo el 12 de agosto de 1934.  Escribió  esta carta 21 días antes que se iniciara el primer combate  —el 16 de julio de 1932— en laguna Chuquisaca, que marcaría el inicio de la guerra. Fortín Ingavi, de donde procede su misiva, en el presente y en poder del Paraguay lleva el nombre de teniente Lagerenza y se encuentra más al sur de Ravelo (Bolivia). En este punto y antes de la guerra, el ejército boliviano  construyó una pista militar.
 
 
PABÓN, EN LA SOLEDAD DE LA INCONMENSURABLE SELVA CHAQUEÑA, EVOCA A SU MADRE
Fortín Ingavi 27 de mayo de 1932.
Sra. Carmen Cuevas de Pabón
…El cielo oriental está límpido como creo que está tu corazón madre mía, porque sé que amas de verdad a tus hijos, y Dios te dará su bendición. ¡Qué hermosa está la tarde! Ni una nube empaña el firmamento engalanado con su manto azul, ni la más ligera niebla vela la cima de estos montes, y éstas se destacan en el límpido horizonte, coronado por árboles seculares. Reina en la naturaleza una calma apacible, y mi espíritu se entrega a la dulce quietud, a la grata somnolencia en la que el alma sueña despierta. Avanzo taciturno hacia el frondoso bosque, y me siento solo en el mundo a pensar y soñar. Mi espíritu soñó junto a los árboles de bibosi y motacú, y me entregué a  pensar en la soledad de mi vida, lejos de mi hogar y de mi madre querida; pero, lo agradable del paisaje absorbía mi atención y borraba de mi mente el tinte de amargura que, a veces, me dejan siempre mis reflexiones. Miraba al cielo, aspiraba el ambiente embalsamado, escuchaba el rumor de las hojas agitadas por un viento suave, y decía entre mí ¿quién dirá que bajo este cielo se pueden albergar dolores, cuando todo parece que murmura una bendición? ¡Pasiones humanas! ¡Huid con vuestros odios, vuestras mezquinas ambiciones!…¡Y hasta existen padres sin corazón!... No sé qué tiempo permanecí entregado al reposo y la meditación. De pronto me vi tan solo en el bosque, iluminado, sólo por las penumbras y crepúsculo vespertino, pensando otra vez en los seres queridos que se hallan tan lejos.
RAFAEL PABÓN
 
 
RAFAEL PABÓN, A PESAR DE SU PERICIA COMO PILOTO, ES CONSCIENTE DE LA POSIBILIDAD DE SU MUERTE
Roboré, 23 de junio de 1932
Sra. Betzabé Elío Alborta
Si supieras con qué dolor trazo estos renglones, pero es un deber mío, es un deseo, y es necesario que haga las cosas bien meditadas para el fin que persigo, y sigas siendo feliz juntamente con la heredera de nuestra sangre, mi linda Sally, ya sabes que nadie tiene la vida comprada; y si acaso el destino cruel me obliga a dejarte en esta vida de sufrimientos, comprenderás que será por la Patria, mi hogar y mi familia. Moriré en esta tierra cumpliendo una misión muy importante, cumpliendo el deber más sagrado ante la Patria en estos momentos álgidos. Pero siendo al mismo tiempo el dolor más grande, porque mi corazón me manifiesta, me pone un alerta ante el peligro, que no obstante la pericia que mi conciencia me dicta, existen otros factores que pueden impedirme tener éxito en esa empresa…
RAFAEL PABÓN
 
Roboré era una de las principales bases aéreas para diversos propósitos.
 
 
LA CONMOVEDORA DESPEDIDA DEL SUBTENIENTE LUCIO VILA
(EL REPUBLICANO. Cochabamba, 4 de agosto de 1932)
Uno de los diarios de La Paz nos ha traído la versión de la última misiva escrita por el subteniente Vila, muerto en gloria y heroísmo en la acción del 27 de julio. Como presintiendo su muerte cercana, días antes de entrar en el combate, el subteniente Vila se dirige a su novia, haciendo llegar hasta ella el último adiós del soldado valeroso.
La carta del subteniente Vila, trazada en medio de las emociones de la víspera de la acción, es un compendio de entereza, de ternura y de heroísmo. 
 
 
Muñoz, 22 de julio de 1932
(A su novia)
Amor mío: tal vez sea esta la última carta que te escriba, antes de partir al frente enemigo, aprovechando la salida de uno de los aviones que se encuentra aquí y que se irá a La Paz, llevando el parte de con las últimas novedades.
Anteriormente, te escribí otra que te la envié conjuntamente con ésta, además, hoy hago un radio comunicando a tu mamá que parto a Alihuatá. Te ruego mi vida, que me contestes con el mismo aviador que lleva esta carta. Siquiera dos letras que servirán como un gran consuelo para mí en esta hora de dolor.
Mi vida: En estos momentos me preparo para partir al frente enemigo, donde iré a sacrificar mi vida en bien de nuestra adorada patria. Y al mismo tiempo, procurar en alguna acción, un nombre que tú podrás llevar con orgullo si Dios quiere que vuelva a esa.
Cómo no quisiera, amor mío, que tú estés a mi lado para que con las dulces palabras des un poco de consuelo antes de la hora del sacrificio; tus palabras serían, para mí, un gran aliciente para llevar a cabo hechos heroicos. Pero no importa, sólo la esperanza de que tú sigues queriéndome y que piensas en cada instante que pasa, en el hombre que te quiere, es suficiente para llevarme a la lucha con todo ahínco y patriotismo.
Piensa siempre, mi vida, si muero, que hubo un hombre que te quiso mucho y que juró hacerte feliz desde aquella hora inolvidable que te conoció para no olvidarte ya jamás.
Mi vida: Comprenderás porqué te escribo esta carta. Es porque no estoy junto a ti antes de la lucha, pues no soy cobarde ni envidio a nadie; encontrarme en esta situación y ser uno de los primeros es una enorme felicidad. La única pena que siento, es que tú no estés conmigo y por última vez, poder contemplarte. Mi único deseo en estos momentos, es recibir noticas tuyas antes de que llegue mi fin.
Si el destino me ha señalado para llevarme a gozar de la eternidad, todo lo que queda en el mundo, mi recuerdo, mis esperanzas, ilusiones, mis ensueños, todo es para ti.
Te ruego, despedirme de tu familia, de los míos. Dales un adiós cariñoso a todos quienes he querido tanto y lo mismo, indícales que no se olviden nunca de mí y que recen mucho a Dios, por mi alma.
Me apresuro a despedirme porque ya tengo que preparar a la tropa que partirá conmigo. Tendría que escribirte mucho, amor, pero, ya no hay tiempo. Tendría que recordarte los días felices que pasaba a tu lado y hablarte de tantas cosas lindas. Pero es tarde y creo que tú has de comprender mi sufrimiento y adivinarás todo lo que tendría que hablarte.
Te juro, mi vida, si es que muero, lo haré con tu fotografía en la mano y mi última palabra, mi último pensamiento será para ti.
Adiós mi vida, y no olvides nunca al único hombre que te quiso de verdad y que procurará hacerse glorioso por ti.
Tuyo siempre, por toda la vida 
LUCIO
 
 
“MARTENCITO” DESCRIBE SU COMBATE CUERPO A CUERPO
(EL IMPARCIAL. Cochabamba, 19 de octubre de 1932)
La vieja india ha cogido ansiosa la carta tanto tiempo esperada del hijo que ha ido a la guerra para pelear por su patria. Largas vigilias le han robado el descanso, pensando en la suerte de aquel soldado que será el orgullo de su familia, vivo o muerto. La vieja india es la fortaleza de aquel hogar aldeno en donde las lágrimas mojan todas las congojas nacidas desde el instante en que todos los del rancho vieron al mozallón, embutido en el uniforme del soldado, partir en la velocidad de un tren, allá lejos, a esas tierras sin historia para ellos, los de la raza autóctona; pero envueltas en la sangre de la reconquista.
La madre, ha recogido del Comité pro Soldado, la misiva del hijo, un mensaje de agreste contextura, de ingenua concepción indígena. La carta contiene renglones que a falta de vocablos castellanos, han sido reemplazados con la frescura ruda pero evocativa de unas frases quechuas, llenas del sabor de la cabaña, hiladas con las vendijas tuzadas al rebaño ovejuno.
La india, sin saber leer, escucha los labios de una abnegada damita del Comité pro Soldado, el último mensaje de su hijo que ya ha alcanzado la glorificación del héroe:
 
A mis queridos papasito y mamita: Te los escribos esta carta, sentiendo que ya soy utro. Ya un soy Martencito, cuando te los cuidaba las ovejas en la quebrada; intonces, en la fiesta de la mamita Santa Ana, cmaretata ttojyajta huyarini mi lo escapaba al mayupamp; aura me loei combatido en cerca al Boquerón y numiei cunucidu yo mesmo.
Valiente buliviano Tatay y mamay, te lo ovieras llorado viéndomelo peliar por patria ermosa. Te lu contaré tudo, pero un te vayas a redamar huakainiquita. Bueno pues. El ufecialjefe frente al enemigo nus mandó cargar a la balloneta. Lu estoy viendo tuavía: Al asalto. Armar la balloneta. Adelante. Carrera mar.  Yo chumuspa corría huayrajina; no sentía el cansancio; mis ñahuis me ckanchaban; tenía rabia torojina; te lu encontré a un pila con con jatun cuchillo; casi huisayta ttojsihuan. Entunces, un sei lu qie sucedió, ajay pubricitu!, cun la colata de me fosil, me lu barajé enseguida, con la mesma colata caíaveranta partini, mamay te lo joro que seloice turtilla. Un te vayas a asostar; in ese momento, muyuicuanco cumu ucho paraguayeños. Peru Martenceto ira valiente soldado buliviano que no se rende así nomás. Caramba Tatay, mi fosil ira un buen garrute, lu batí como guaraca y humasnincuta kallarcani. Tagua pilasta pampápi ricuni. Lus utrus se lu uyeron cumu guanacos y di circa lus perseguía pesándole los talones, gretándoles yo Veva Bolevia! E los omillé heciéndome: Pirdón boleianito y maquisnincuta okarercancu… E yoistaba orgulloso de ser bolevianito.— Nada más te lo cointo por aura.— 
MARTENCITO
 
 
LA CARTA DEL HIJO QUE ANUNCIA SU ENTREGA A LA CAUSA DE LA PATRIA
(EL IMPARCIAL. Cochabamba, 24 de mayo de 1933)
 
Villa Montes, 1 de abril de 1933
Señor donCarlos Cámara
Cochabamba
Mi adorado papacito:
Después de haber reflexionado durante algunos días, te escribo esta carta para hacerte conocer la determinación que he tomado de marchar a la línea de fuego con el Regimiento Pisagua 3ro. de Artillería, es decir, conduciendo los cañones 105 mm., que son los de mayor alcance que tiene el ejército y que han de entrar recién en acción.
Esta determinación que he adoptado, adorado papacito, es el fruto de una madura reflexión; no podía hacer otra cosa. Día a día la vida se hace aquí insoportable; cada carta que recibo de mis compañeros me impresiona hondamente, al pensar que ellos viven en constante peligro y sujetos a un triste rancho, mientras nosotros permanecemos aquí gozando de relativa comodidad y calma, comentando desde lejos las peripecias de la campaña y los sucesos, que se producen en la línea de fuego, situación que no puede subsistir por más tiempo.
Ya comprenderás que mi enrolamiento voluntario en el Regimiento de Obuses, está guiado por un sentimiento de patriotismo y solidaridad; no puedo permanecer indiferente ante el dolor y el sufrimiento de mis compañeros; quiero compartir con ellos en la defensa de la Patria, para que mañana cuando vuelva a nuestra tierra querida, a mi santo hogar, nadie tenga que decirme que fui cobarde ante el peligro. Además, estoy satisfecho porque tengo muchos amigos de La Paz y Oruro, entre ellos García Iturralde, los hermanos Zalles, Mendizábal y otros muchos.
El General Julio Sanjinés se ha portado muy bien; no quiso darme la orden para mi enrolamiento; pero, yo le exigí mucho y recién accedió.
Saldré después de unos cinco días, lo que les anunciaré por telegrama. Las cartas, sigue escribiéndome como antes, por intermedio del Banco, con el que he arreglado la forma de remisión.
Adorado papacito, recibe junto con mi idolatrada mamacita y mis hermanitos el corazón de tu hijo que sabrá cumplir con su deber.
MIGUEL
 
 
CONVERSACIÓN DE TRINCHERA A TRINCHERA
(El Imparcial, 18 de octubre de 1934)
De trinchera a trinchera. Una pacífica conversación con los pilas – cansancio con la guerra – Picuiba.
 
En algunos sectores del frente de batalla nuestras posiciones están a tan corta distancia de las del enemigo que se escucha hasta los menores movimientos. Se oyen las recomendaciones que hacen a sus soldados para el mejor servicio de vigilancia así como las halagadoras esperanzas que tienen del final de la guerra. Nuestros combatientes responden con el temerario tabletear de las ametralladoras.
En noches pasadas, en que la luna bañaba de blanca luz los montes seculares, tranquilas, serenas y apacibles, nos aproximamos más aún a los pilas y les propusimos sostener una breve conversación. 
—Paraguayos —les dijimos— queremos transmitirles algunas informaciones que ustedes desconocen, sobre lo que está sucediendo en Picuiba.
Una baleadura endemoniada nos contestó.
—Humm… ojojó, hoo” —nos respondían y otras expresiones guturales, propias de las tribus guaraníes.
—No sean tontos, pilitas. Esas voces que solo ustedes las entienden, guárdenlas. Conversemos en castellano. Llamen a uno de sus oficiales que nos entiendan y les entendamos.
Todo nuestor esfuerzo fue inútil. Nada conseguimos.
A la noche siguiente repetimos el intento de CONVERSAR AMIGABLEMENTE con los pilas que estaban a una distancia no mayor de 30 metros. Entre el fuego intenso de los paraguayos que no se miden en gastar munición, oímos una voz que en guaraní daba órdenes a todo lo que sus pulmones lo permitían. Cesó el fuego enemigo. Apenas si se escuchaba uno que otro disparo de fusilería. Entonces habló un pila, que indudablemente era un oficial y dijo:
—Bolivianitos, aquí estamos para conversar con ustedes, como buenos camaradas.
Magnífico nos dijimos. No perdamos al único de la tribu que más o menos chapurreaba castellano.
—¿Qué noticias saben?
—Muchas —contestó nuestro improvisado apeaker—.En Picuiba se desangra horriblemente el ejército paraguayo al que Estigarribia lo ha metido a la trampa boliviana.
—Ja, ja, ja.
—Sus espías no les han dicho a ustedes que allí no hay agua, que los pozos petrolíferos aún estaban muy lejos y su comando no previó que podíamos agarrarlos de la cola. Hasta el momento hemos tomado 45 camiones, 10 piezas de artillería pesada, 14 morteros, cerca de 100 ametralladoras pesadas y 300 livianas, gran cantidad de material sanitario, de zapa de comunicaciones, etc. El número de prisioneros es crecido. Los fusiles con el escudo de cualquier otra nación, menos la suya que hemos capturado en Picuiba, los contamos por miles.
—¿Sabian los nombres de los oficiales capturados? —nos interrogan sonrientes.
—Claro que lo sabemos de algunos.
En el silencio de la selva, sin que se mueva una hoja de los árboles, leemos una lista de 14 oficiales pilas caídos en nuestro poder en estas últimas acciones.
—¿Lo dicen con seguridad y sinceramente, bolivianitos? —responden ya con vos insinuativa y femenina.
—Absolutamente. En nada exageramos. Más bien creemos que hasta este momento los acontecimientos soy mayores.
—Entonces —dice el oficial paraguayo—, querrá decir que la guerra tiende a su final. Mejor. Nosotros a decir verdad estamos no muy bien. Hay sed y cansancio.
—Mal diga usted.
—Tal vez —nos contestan—  en cambio sabemos que hoy Bolivia tiene a su ejército más fuerte que nunca. Vemos que su potencialidad de fuego es asombrosa. Descansaremos ya. Que concluya la guerra.
En nuestra posición un indiciecito toca su charango hecho en la línea de la caparazón de un inofensivo “quirquincho”. El pila ha oído esa música y hastiado con la vida que ellos llevan en la trinchera, nos propone:
—Nosotros también les haremos oir música. Tenemos una guitarra con cuatro cuerdas, solamente pero que da sus notas, ahí va una “polca”.
Después, todos nosotros cantamos una “cueca” que nos trae a cada uno, una añoranza del pago querido.
—¡Viva Bolivia!
Las ametralladoras, tras de nuestra voz también parecen vivar a la patria, al propio tiempo que mandan su mensaje al frente enemigo.Y en nuestros pechos se lanza majestuosamente la imagen de la patria grande y heroica. La victoria se acerca trayéndonos las mejores ofrendas de amor y de grandeza.
¡Que suene el charango y vomiten las ametrallas!
Puesto de combate, Septiembre de 1934
MERIBEL
(De la Prensa de Sucre)
 

La conversación que cita a Picuiba, se refiere a la contraofensiva lanzada por el Destacamento Toro, desde los primeros días de septiembre de 1934, por la dirección general Carandayti - Algodonal - La Rosa - Villazón - Irindague - El Cruce - Picuiba y culminó el 20 de noviembre. En su repliegue, el Segundo Cuerpo de Ejército enemigo sufrió unas 1.500 bajas. Las tropas bolivianas recolectaron 800 fusiles, armas de apoyo, gran cantidad de munición y medio centenar de camiones cargados con diversos elementos logísticos.

 

ÚLTIMO DÍA DE LA CAMPAÑA MILITAR.  IMPRESIONES A SUS PADRES, DEL SOLDADO GERMÁN RIVERO TORRES
El Chaco, 14 de junio de 1935
Mis queridos papás:
Todos estos días han estado interesantes. Desde la noche del martes que fui al puesto de la 8ª. División, a oír la radio y que a esas horas en La Paz se había estado realizando una manifestación patriótica por la paz, se nos fue haciendo carne la idea de una cesación de fuego. Y nosotros pesimistas a toda gestión de paz, tan anhelada, pensábamos que no llegaría todavía, por las experiencias dolorosas de las treguas de Boquerón, de Alihuatá y ahora en Villa Montes, y que al final del término no se reanudarán las actividades? Los oficiales se muestran así todos ellos, sin ver todavía su fin. Una fecha tan esperada de tanto tiempo atrás, al llegar nos parece una mentira.
Esta tarde, después del fragor de esta mañana, ha cambiado todo, estando en calma, parecía una finca, menos zona de guerra. Se oye el murmullo del río, el canto de los pájaros y allá los soldados en su campamento se dedican a sus cositas. Francamente que se extraña el ruido propio del Chaco, que constantemente era el ruido de disparos de fusil, a intervalos de rato en rato el de las ametralladoras, y de cuando en vez las bombas de los stocks; todo esto se nos había familiarizado y su ausencia nos llama la atención. Ayer como esta mañana me levanté de cama temprano, a las 4, con todo ahínco y romper el alba con mis piezas, hostigando con ganas, en sitios conocidos del plano de donde colocar las granadas. De 11.15, 11.30 y 11.45 a.m. de hoy, fueron las concentraciones de infantería, stocks, como las baterías de este y el otro lado del río, sobre las boca picadas. El ruido y fragor parecía de una guerra de gran estilo a la europea. Ahora todo es tranquilidad, sólo los marigüis  zumban. 
Les copio las circulares recibidas con este motivo, para que conozcan:
“De Relaciones comunican que con acuerdo unánime Ministros, Presidente República aprobó Protocolo suscrito Baires, autorizando al Canciller Elio para suscribirlo. (Fdo.) Gral. Peñaranda”.
“Protocolo  paz suscrito Baires fue modificado última hora plazo diez días aprobación Congreso que vencerá sábado 22. Protocolo adicional establece que si aprobación Congreso no fuese dado este plazo, quedará anulada cesación hostilidades. Nos esforzaremos para darle cumplimiento estipulaciones y en caso de imposibilidad, podríamos prorrogar; pero en todo caso convendría mantener vigilancia evitar sorpresas. Atto Tejada Sorzano”.
“Maniobra dilatoria de representante paraguayo para conseguir una cesación fuego, implica fundada creencia que Cmdo. Paraguayo llevará. Entre hoy y mañana, ataques sobre puntos importantes, cuya posesión anhela. Recomiendo a los Cmdos. Mantener estricta vigilancia en su sector y exigir que cada hombre esté en su puesto. Las unidades de la reserva deben estar listas para acudir a cualquier punto. Los jefes y oficiales deben constituirse inmediatamente a sus puestos. En el sector Pilcomayo (Dorbigni) se demostrará mayor actividad mediante hostigamiento de fuego. En el campo atrincherado (Villamontes) se hará presión en el sector donde el enemigo se encuentra próximo. En el destacamento Camatindi (Alturas del Cerro) debe mantenerse en constante afronte. La aviación recibirá órdenes especiales. (Fdo. Cnel. Bilbao R.)”
“El día de hoy, horas doce cesarán fuegos, hasta sábado 22 mes en curso. A horas 11.30 y 11.45 se efectuarán presión fuegos desde posiciones. Grupo 1º concentrará sus fuegos siguientes distribución: Batería 17 frente estacas 2, 3 y 4. Baterías 1 y 21 frente estacas 39, 40 y 41. Hora oficial dará el grupo. Capt. Vaca Roca.”
“Mañana cruzan nuestra línea dos aviones argentinos y uno de sanidad paraguayo, conduciendo delegación militar neutral, los que aterrizarán en V. Montes. (F.) Cnel. Revollo.”
“Germán y René Rivero Torres. Grupo 1º Ayer supimos firma protocolo paz. Felicitaciones abrazos. (Fdo.) Ramón.”
El correo pasado nos trajo cartas vuestras, de mamá 4 de junio, Mariza 2, y escritas en La Paz de Alicia y Olga del 5 de junio. Esta vez Juan no ha escrito. Todas ellas nos hablan de Carlos del que también recibimos una carta de salutación del 23 de mayo. Ha sido una sorpresa la llegada de las nenas a La Paz y deben estar muy contentas, porque el pueblo está delirando de frenesí con los acontecimientos de la paz. Allí donde hay tantas personas amigas, y Juan que tiene tantas relaciones aumentarán sus buenas impresiones.
Mis queridos papás, esta les lleva todo mi afecto y mis besos cariñosos, lo mismo que a todos los de casa. Vuestro.
GERMÁN
 
La campaña militar propiamente dicha abarcó tres años. La campaña diplomática, otros tantos. En ese sentido, la Guerra del Chaco tuvo una duración de seis años. Bolivia recuperó lo más ubérrimo de su territorio: sembrado de hidrocarburos y enormes campos de agricultura y ganadería, abrazados por dos ríos. Alcanzó su OBJETIVO DE LA GUERRA: EL ACCESO AL OCÉANO ATLÁNTICO A TRAVÉS DEL RÍO PARAGUAY.

 

 
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COMENTARIOS
Fecha: 12/01/2016 Hora 19:40:34

Impotencia dolor llanto rabia orgullo...gracias héroes de la patria!!!

Autor del comentario: Fernando Suárez Crespo