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Bolaño Cauteloso de la Palabra Estrella Distante - Palabras Más - Bolivia

Literatura
 Fecha:12/09/2016

Bolaño Cauteloso de la Palabra
Estrella Distante
Ada Zapata Arriarán

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Por un instante (en el que me sentí desfallecer) me vi a mí mismo  casi pegado a él, mirando por encima de su hombro, horrendo hermano siamés, el libro que acababa de abrir  (un libro científico, un libro sobre el recalentamiento de la Tierra, un libro sobre el origen del universo), tan cerca suyo que era imposible que no se diera cuenta, pero, tal como  había predicho Romero, Wieder no me reconoció.
Roberto Bolaño (Estrella Distante: 1996, p.153)
 
¿Qué estrella cae sin que nadie la mire? (Faulkner), con este epígrafe empieza el libro Estrella Distante, anticipando la narración de un cataclismo, la  estrella que cae, “espejo y explosión de sí misma (...) al dictado de los sueños y pesadillas”, como prologa el autor Roberto Bolaño.    Colisión  que en las últimas páginas toma  forma  del último encuentro entre el personaje narrador y el siniestro personaje Carlos Wieder. Dos polos que terminan unidoscomo hermanos siameses, ambiguados en el horror de la dictadura chilena. 
La  figura que colisiona en fragmentos  dobles, es polaridad especular que  recorre toda la novela involucrando a los demás personajes, duplicándolos y confundiéndolos. Como parte de un sólo cristal debilitado, espejo  de la naturaleza  ola identidad humana, lo doble se hace múltiple y fractal en “la leyenda maldita de Wieder”. En el circuito de Estrella Distante la alusión es evidente en el caso de las gemelas Garmendia Verónica y Angélica, víctimas del asesino Wieder. Mucho más intensa por inesperada lo es, en los directores  de los talleres literarios Juan Stein, y Diego de Soto:  “siempre estaban juntos (…), siempre discutiendo de poesía aunque el cielo de Chile se cayera a pedazos, Stein, alto y rubio, Soto bajito y moreno”. 
 
Juan Stein, el héroe, el crítico y escritor comprometido enfrascado en la poesía latinoamericana, es el guerrillero que tiene una muerte anodina y anónima en Valdivia. Diego de Soto, en cambio, aburguesado, es el escritor escéptico y esteticista, traductor de poetas franceses desconocidos que  muere en Europa acuchillado  al tratar de salvar a una mujer atacada por un grupo neonazi.  Los caminos de Stein y de Soto  se intervienen mutuamente intercambiándose, convirtiéndose el uno en el destino del otro, ambos personajes sutilmente satirizados, como el resto de los intelectuales y críticos de la época, incluido el propio narrador.
En Estrella Distante lo doble toma cuerpo en Bibiano O`Ryan, el lector- escritor (amigo y reflejo del personaje narrador) que en persecución de Carlos Wieder, encuentra su correspondiente prolongación con la distante figura del detective Abel Romero (el hombre de acción, uno de los policías más famosos de la época de Allende). Prolongación que hace de una vocación, la investigación literaria, el cauce de la otra, la investigación policial, y  viceversa. 
 
No olvidemos que Wieder desde el principio asume también una doble identidad, al identificarse como el poeta Alberto Ruiz-Tagle. El poeta y el asesino, son dos extremos en un mismo ser moviéndose fatalmente. Semejantes a las dos que se reconocen en un último encuentro entre el narrador y  el  frio Carlos Wieder. Cuando el narrador termina entregando por dinero, también como una especie de traidor, al traidor que había entregado a todos: Carlos Wieder.  Con este mimetismo Bolaño parece decirnos que ningún absoluto responde a la búsqueda de la verdad, y es la relativización, la enfadosa e irritante aceptación de lo uno en lo otro, el modo más honesto de sobrevivir al duelo de la  dictadura:
“En una revista de teatro aparece una pequeña pieza de un acto firmada por un tal Octavio Pacheco del que nadie sabe nada. La pieza es singular en grado extremo: transcurre en un mundo de hermanos siameses en donde el sadismo y el masoquismo  son juegos de niños. Solo la muerte está penalizada en este mundo y sobre ella. Sobre el no-ser, sobre la nada, sobre la vida después de la vida – discurren los hermanos a lo largo de la obra. Cada uno se dedica a martirizar a su siamés durante un tiempo (o un ciclo como advierte el autor), pasado el cual el martirizado se convierte en martirizador y viceversa. Pero para que esto suceda “hay que tocar fondo”. La pieza no ahorra al lector, como es fácil  suponer, ninguna variante de la crueldad. Su acción transcurre en la casa de los siameses y en el aparcamiento de un supermercado  en donde se cruzan con otros siameses  que exhiben una gama variopinta  de cicatrices y costurones” (p. 104)
 
Cuál es la situación de esta indiferenciación en “la crisis mimética”  que hunde a todos en el oscuro periodo de la dictadura chilena. La Estrella Distante que cae es  espejo de sus propios fragmentos: como el nombre de Wieder, que  tiene múltiples risibles y contradictorios significados. Wieder que al cambiar los polos del poder, es  el indiscutible chivo expiatorio  asume otras múltiples extraordinarias identidades o seudónimos  en el ámbito artístico:
 “(…) otra vez, de nuevo, nuevamente, por segunda vez,  de vuelta, (…) una y otra vez, la próxima vez (…) en antiguo alemán Widar o Widari, significa contra, frente a, (…), para con (…) Widerchrist, anticristo; Widerhaken, gancho, garfio; Widerrraten, disuasión; Widerlegung, Apología, refutación; Widerlage, Espolón; Widerklage, Contraacusación, contradenuncia, Sidernaturlichkeit, Monstruosidad y aberración (…)” (p.51).  
 
Aunque el narrador y Bibiano se mantienen sobrios a la iniquidad, no escapan a la fascinación de los difusos límites  morales y estéticos de este periodo de ofuscación. La novela suspende preguntas, como aquellas que conciernen al tema de la exploración de los límites éticos en el arte, del poder del  como un acto desmensurado, deshumanizado, peligroso. Carlos Wieder es el artista de vanguardia, interesado en borrar las fronteras entre la vida y el arte, entre la realidad y la ficción.  En el apogeo de la dictadura y sus expresiones fascistas, el arte de Carlos Wieder, ligado al crimen, irá desde escribir poemas en el aire (ante la mirada hambrienta y perdida de los condenados por el régimen); hasta permitirse retratar fotográficamente la tortura y el instante de la muerte de sus víctimas descuartizadas. El arte de la revelación a través de la muerte, será  exhibido, también como prueba o documento a la mirada atónita de los simpatizantes y cómplices de la dictadura; Weider finalmente muestra un acto de  fantasmal de desaparición  ante la curiosidad de  unos y  otros.
 
Otro mecanismo indiferenciatorio de Bolaño, entremezclando ficción y realidad, consiste en desequilibrar los referentes que propone constantemente el narrador. Las direcciones, las fechas, los nombres, las situaciones están marcadas por la vacilación. A modo polifónico este narrador construye historias desde diversas fuentes, y el pasado se presenta performativamente. El narrador nos dice que todo pudo haber sido de otra forma: instaura y destruye espacios por los que la narración avanza. De esta manera inestable, Bolaño sugiere que debemos leer con duda toda interpretación sobre la realidad, ya que toda lectura ,en el fondo, es una traición  y todo está siendo recreado constantemente.
Señalando  que nos encontramos ante una puesta en abismo, de la escritura dudando de sí misma, Bolaño nos alerta sobre la confiavilidad de este narrador respecto a los hechos narrados, confiándonos, en última instancia, su acto de ficción:
“El avión se inclinó sobre un ala y volvió al centro de Concepción. DIXITQUE DEUS... FIAT LUX... ET FACTA EST LUX, leí con dificultad, o tal vez lo adiviné o lo imaginé o lo soñé (...) Hasta  ese momento nunca había visto tanta tristeza junta (o eso creí en aquél momento; ahora me parecen más tristes algunas mañanas de mi infancia que aquel atardecer perdido en 1973)” (p. 37)
 
El espejo trisado a modo de Estrella Distante alude no a la intención de reflejar  la realidad, o  denunciar testimonialmente “el mal absoluto” en la dictadura chilena. Bolaño reconoce su poder como narrador ante el lector al pretender establecer o legitimizar lo que ha sido, por lo tato cuestiona todas las novelas representativas del género testimonial. El narrador no puede suspender ese poder pero sí puede señalarlo. El incuestionable testimonio de los sucesos o el dejar que un sólo sentido se apodere del texto, sería una forma autoritaria de manipular o subestimar al lector con la “sutura”, la relación especular o la escondida dictadura de la palabra.
 
El espejo de Estrella Distante se presenta más bien como reflejo de sí mismo. En este afan se desenvuelve escritura que pone en evidencia los instrumentos de poder que se juegan en toda narración: Bolaño recuerda a su lector, que entregados a la cadena significante del lenguaje, estamos sobredeterminados por éste (J. Lacan en el Seminario de la Carta Robada). Pero sin ambargo con alguna honestidad, podemos vislumbrar el punto ciego que cambia de lugar, a través del  cristal (la palabra) con el que miramos, con el que accedemos a nuestros deseos, y a la comprensión del mundo que nos rodea. 
 
Podemos pensar entonces que Estrella Distante es estrategia de escritura que nos mueve a pensar en la incompletitud de la mirada cuando, de  enfrentarnos al tema de la dictadura se trata.  El prólogo también alude a Pierre Menard el Autor del Quijote (Borges), colocándonos en la incómoda y necesaria  situación de  leer una y otra vez la performativa de sentidos que se fraguan en cada lector: siempre incompletos, modulando un todo inasible, como una memoria consciente de su fragmentación, ese es el desfile de personajes satirizados, llevados al absurdo,  intentando explicar los sucesos:
“(…) se llamaba  Graham Greewood y creía en el mal absoluto, en su particular teología el infierno era un entramado o una cadena de casualidades. Explicaba los  asesinatos en serie como una “explosión del azar”. Explicaba las muertes de los inocentes como  (todo aquello que nuestra mente se negaba a aceptar) como el lenguaje del azar liberado (…) en algunos lugares fuera de la Tierra, decía, hay zonas liberadas en donde el azar no penetra y en donde la única fuente de dolor es la memoria.”(111)
 
En la identificación del narrador con Wieder (ambos poetas y horrendos hermanos siameses); Estrella Distante parece buscar liberarse de los maniqueísmos, de los confusos lazos que apresan a  las víctimas y  verdugos, a los que se fueron y a los que se quedaron a vivir la dictadura chilena: liberarse del temor que invade a Bibiano, entregado a la fascinación. Bibiano O`Ryan que se acerca y después huye: con admiración al criminal, con admiración al artista que es el criminal y horror al criminal. Que se acerca y huye  porque no quiere  ver a  Carlos Wieder  y reconocerse en el negativo.
 
A través del contorno de ese  narrador que asoma también fantasmagóricamente,(que  no puede definir con precisión los hechos, y que sin embargo es el único que puede dar con Wieder siguiendo empáticamente los rastros de su escritura),  la relación tortuosa y esquiza detona en el reconocimiento del rechazo, y a la vez en la aceptación. Certidumbre de de que en cada uno se encuentran los otros, construyendo otros lugares subjetivos, revelando “el peligro” de una sombra. 
 
Bibliografía:
 
Bolaño, Roberto: Estrella Distante, Barcelona, Anagrama, 1996.
 
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